lunes, 5 de noviembre de 2012

No hagas cosas buenas que parezcan malas

A diferencia de hombres sonrientes que suelen usar camisetas a rayas de diferentes colores que tienen familia, son amigables, sonrientes y conversadores que practican como filosofía reir ante todo al estilo muy Fernando Pacheco que se entrometía en cosas de manera sutíl y con cierta risita buena para nada mi insolencia me hace a veces amargado, mezquino y misterioso pero me ha tocado ser así

La mañana de un festivo en la que yo trotaba en el parque cerca de mi casa dos conocidos de tiempo atrás míos me saludaron desde lo lejos como quien saluda a un amigo de toda la vida y como quien se alegra de encontrarselo (vaya qué emoción) así por un momento parecío no obstante, enseguida recordé ése plano de hombres en el centro o pandilleros en barrios ilegales cundido de bandas criminales (como las comunas de medellín por ejemplo) en la que entre ellos se asocian para orquestar asaltos  con raponazo

cuál sospechosos de las cifras de hurto y robo capitalino de periódico sensacionalista lucieron ésa mañana mis conocidos quienes quizá antes de cruzarce en mi camino salieron pensando en ejercitarse un poco ir hasta dondese propusieron y lüego llegar para descansar toda la ígnea carrera que ése festivo de descanso habían decidido organizar, en otra cosa.

no muy lejos de aquel hecho, la otra tarde de la semana que hace poco pasó yo estaba cerca de mi casa mientras un hombre reposaba sobre un muro de una de las casas de por allí, el hombre medía casi un metro ochenta y vestía totalmente de negro además estaba fumando y el rostro no era justamente el de un niño o el de un hombre ejecutivo, además tenía corte de cabello pandillero (ése como el que se le vé a los que muestran en las noticias sensacionalistas de medio día y de horario prime time, claro) se pasó la cero por alrededor y se dejó arriba el corte de bart simspon o un estilo meseta y algo así como el peluqueado el campín que le llaman también.

yo iba caminando y de repente me lo topé, el sujeto me vío y según el lenguaje corporal que mi cerebro entiende: -si veo a alguien así y que empieza a mostrarse inquieto el encomio resulta extraño y salido de lo normal-, entonces enseguida pensé: es un ladrón, tomé una actitud agresiva y con lo que llevaba en la mano y con mi lenguaje corporal le dije ud no me cae bien y ya está grandesito si se me acerca  más de lo debido es posible reaccione agresivamente, así el hombre se mantuvo a distancia

 yo es el momento que considero no me robó conforme a mi instinto a pesar de que llamé la policía para que lo investigará y un día después me lo volví a topar por las calles y aún consideró es un linyerita,

sí, que desgracia ir precabido y prevenido de otro similar a uno una persona quizá con hambre y más de quién quizá estaba esperando a alguién y por ello andaba allí pero, más entretenido poner los puntos sobre las íes aún cuándo la ironía de la vida está manifiesta.

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