viernes, 15 de marzo de 2013

Camionero curtido

Es un día lluvioso, quien conduce la camioneta lleva una vida condenada, quienes lo van a acompañar harán del día un escampadero de chistes grotescos que son la prueba real de que el hombre que era ya no es y ha empezado a ser otro.

acompañan la tarde de promoción y volanteo mujeres y hombres que hacen insinuaciones sexuales hacia las tetas al culo a toda hora, lo mejor de todo es que es al grano, alución a toda hora a la arrechera, explícito como buen clase baja,

pero lo mejor del estrato uno y casi cero de la ciudad es que son castos en el tema, todo es directo no se van con embellecimiento verbal, hablan como campirano (véase un ejemplo con el estilo de Esperancita) pero éso no importa en definitiva,

está la mujer cantaletosa pero al final, toda la suciedad siempre los entretiene a los jovenes adultos que de hecho son animales con aspecto de seres humanos.

quien más divierte es un hombre capaz de englobar una pedida de mamada tan directamente que a la vez hace que parezca que no ha sido en serio lo que ha dicho, cómo lo hace, aún no sé, se sabe que hoy día es aquel maestro de la ramplonería humana capaz de pedir lo que quiera y obtenerlo,

pasó que días antes, aquel conductor de camioneta hablaba con un amigo y ése le decía que quería hacer un trío con la novia, vaya vaina loca de este mundo querer hacer un trío con la novia y no con otra mujer sino con otro hombre, le pareció al camionero,

aquel conductor de camioneta le preguntó a ése otro que si estaba seguro de querer ver a la novia comiendose la tranca de otro y ahí sí abdicó de tan majestuoso plan que en otroras hubiera sido el pináculo de las cosas más divertidas que se hacen de joven, misteriosamente éso así ya no era
dos muchachos de apenas unos dieciocho de edad se dejaron ver entre un pequeño arbusto mientras cogian a una chica, allí los vimos teniendo sexo, sucio, pueril y callejero, en público personas que se notaban no eran más que hijos de zorreros y toda la clase uno de la sociedad bogotana,

aquel día grisaceo de camionero terminó como otro de ésos en los que vas queriendo ascender pero sabiendo que no será mucho a futuro porque todos los puestos ya están ocupados tanto el del gamín como el del hombre elegante.

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