Hoy me siento decepecionado de mi tristeza inexistente de mi engaño para sentir lo que no siento, de ser un fraude completo pero más que nada de este trance religioso y puritano que me envía a un estado de coma que impide vivir, que no me deja ser víl.
Hoy querido blog te odio con todas mis fuerzas y te mandaría de una bofetada hasta la muerte que te mereces. Agradece.
Agradece que reviví.
Éstas letras que aquí hundo atraviesan no so sólo mi escritorio de madera sino tu dimensión intangible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario