domingo, 26 de febrero de 2012

Has revivido mi ilusión

La última vez que la ví, estaba encantadora, bella, hiperactiva, locuaz y cuando me despedì pensé que no la volvería a ver, sabía que lo nuestro no podía ser.

esa noche supe que el fervor no era propio del momento le dì un beso y no la miré, sólo pensé que lo mejor era seguir mi vida, la oía a la distancia mientras entraba a su apartamento pero no buscaba su mirada la tenía entre el segundo pensamiento que nunca digo y que siempre está ahí: -nos falta seguirnos viendo mañana qué plan hacemos- ella siempre encima, profunda metida en mi sentir y pensar aún no ingresaba, resolví mirar sabiendo que si nos veíamos las cosas continuarían, ¡vaya que así fue! ahí estaba todavía como si esperará algo de mí, sabía que hacía falta más; le dije: -te amo- gritando desde el interior del vehículo sin miedo a desgañitarme, ella sonrío, con rostro de cortesía, la sonrisa me pareció falsa, ella antes me había rechazado, sin embargo no ahondé en el hecho y volví a hablarle a toda voz diciéndole: ¡cuídate!

al otro día me llamó, me echó en cara que si de verdad la amaba que porque no la ayudaba que necesitaba dinero y que iba a salir de viaje, me sentí como de costumbre desarmado pero, impelido a seguir en este mundo por ella, por el amor y otros placeres del mundo; salí la acompañé, la lleve a hacer sus diligencias, yo la veía constantemente y vivía el momento como un sueño, no como algo cotidiano; sabía que iba a estar poco a su lado, nunca hemos hecho planes y creo que nunca ha habido romance sólo una entretenida amistad.

a veces temo porque quiero que si le llega a faltar algo no sea amor, comida, ropa nada pero más porque si me enfrasco en una relación con ella termine convertido en un típico hombre que no quiero la vida me vuelva, aún así decanté a vencer ese miedo.


la dejé lista donde quería aunque sé que me faltó darle más, le di un beso de afán y torpe pensé que si rápido la despedia, rápido la volvería a ver, ya han pasado quince días, para mí han sido quince años pero en el fondo la cruz mía es: esperarla milenios.

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