martes, 16 de julio de 2013

A grandes ciudades deproporciones de autoridad



Los círculos viciosos están en la drogadicción con los adictos, se observa en la medicina (en los antídotos) en el alcoholismo, en el mercado (productor – consumidor), de ahí se nutren la publicidad los gobiernos para darles estudio a los ciudadanos y se habla de que al año se registran más de 2000 accidentes en Colombia por conductores ebrios[1].


El argumento para que siga existiendo accidentes por alcohol dicta que el dinero la industria de licores genera más ganancias que cualquier otro sector y a pesar de cualquier política purista, católica y zanahoria que se instaure para erradicar la “perfección” económica ella primará.

De cerca a ésas inmediaciones de ciudadanos que consumen bebidas alcohólicas estadísticas internacionales dictan que el 30% de los accidentes fatales que hay al año involucran a un viandante o chofer con algún grado de alcohol en la sangre[2].

Bogotá y el país conocieron de lo que padecieron Ana Eduvina Torres Morales y Diana Milena Bastidas de 25 y 26 de edad respectivamente, en ése hecho Fabio Andrés Salamanca Danderino de 23 las mató con la camioneta de motor 4 litros (la “súper” camioneta) donde él embriagado chocó  el interior del taxi en el que iban las ingenieras.

La historia de las mujeres nos llena a todos de estupor, genera que critiquemos: los modelos de educación, la publicidad engañosa, los ideales falsos que nos crean medios de comunicación en la sociedad, el consumismo, insta a debatir sobre la justicia en la nación, a hablar sobre nuevas políticas, a discutir la brecha entre ricos y pobres, sin embargo la historia dicta que son temas sin fin.
¿Cuál es el futuro? ¿Qué es lo que esas tragedias de verdad dicen a la humanidad? ¿En dónde está la respuesta? ¿Está en las políticas de los gobernantes?
Hace años cuando el Airbus (el avión comercial más grande creado por el hombre se exhibió) salió un autor sociólogo europeo a hacer una analogía con el Titanic y planteó: 
“A grandes creaciones grandes catástrofes” entonces seguido agregó: “entre más grandes tienden a ser los proyectos sociales y humanos más grandes tienden a ser las catástrofes”
Las cifras del DANE indican que en la Bogotá de hoy hay cerca de ocho (8) millones de habitantes en la ciudad (sin contar los visitantes extranjeros que pueden llegar un fin de semana) ello señala que 1 un alcalde es insuficiente para ejercer autoridad y menos los 20000 policías Bogotanos.
En el accidente de la 26 con 30 ocurrido cerca de la 1:02 de la mañana del pasado 12 de Julio de 2003 se deja ver además que autopistas como la 26 son para uso de muchos carros y no de pocos como ocurre en esos horarios. Así, a quien mejor le va a la postre es a una población pequeña donde el tiempo y la distancia no sean lo importante a cubrir sino la vida como máximo fin de cualquier proyecto.
 Es decir, es más fácil controlar lo pequeño que lo grande y Bogotá se le sale de las manos a los 20.000 policías que hay en la ciudad[3], a penas representan el 0,25% de hombres para cuidar 7.4 millones de ciudadanos en la capital[4].

 



Nota: para la próxima publicación el nombre de tan magnanimo escritor que habló sobre el airbus y el Titanic

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